viernes, 15 de junio de 2012

¿Somos judíos por genética o por identidad?


Enormes grupos étnicos forman parte de nuestro pueblo
¿Somos judíos por genética o por identidad?
Autor: Dr. Guido Maisuls, Buenos Aires



Yo me pregunto: ¿Quiénes somos? ¿Cómo nos vemos? ¿Cómo nos gustaría qué nos vean? Todos poseemos padres y maestros, una cultura y una sociedad en la cual estamos inmersos y sabemos que para definir nuestra identidad, cada uno de nosotros es absolutamente responsable de ser quién somos, de como somos y hacia dónde vamos.
Dijo Steve Jobs: “Tu tiempo es limitado, de modo que no lo malgastes viviendo la vida de alguien distinto-“.
He quedado realmente sorprendido al leer que genetistas israelíes del Centro Médico Sheba de Tel Hashomer han descubierto raíces genéticas sefardíes en un grupo de indios del oeste del Estado de Colorado, en EE.UU. luego de realizar análisis computarizados de diferentes muestras de individuos cuyos antepasados habían emigrado desde México unos doscientos años antes.
El lejano pasado logró proyectarse hasta un laboratorio de investigación genética del presente donde un grupo de científicos dirigidos por Mark Jobling, de la Universidad de Leicester de Inglaterra y Francesc Calafell, de la Universidad de Pompeu Fabra de Barcelona, estudiaron los cromosomas Y (que se trasmiten de padres a hijos) de judíos sefaradíes de diferentes lugares del mundo y los compararon con los cromosomas “Y-“ de 1.140 personas que viven hoy en España y Portugal.
El fundamento del estudio del cromosoma Y - que es transmitido prácticamente sin cambio alguno de padres a hijos - es investigar los datos genéticos de diferentes grupos humanos y hacer comparaciones para ver si existen relaciones genéticas entre ellos.
Las conclusiones fueron realmente sorprendentes pues nos informan que el 19,8% de la población ibérica tiene raíces judías sefaradíes o sea que más de 10 millones de españoles y portugueses son descendientes de aquellos judíos. Las conversiones forzadas y las inhumanas persecuciones de la inquisición no lograron borrar la herencia genética de los conversos que permanece hoy viva en la sociedades ibéricas y sigue trasmitiéndose indefectiblemente de padres a hijos.
Las pruebas están a la vista, un quinto de la población de España y Portugal tiene ancestros de anusim y conversos, aquellos que lograron sobrevivir a las trescientas mil víctimas judías que la Inquisición asesinó, dejaron sus huellas para que se revelen hoy. El legado genético y humano de nuestros hermanos ha llegado hasta nuestros días y se prepara para irrumpir en una gran revolución cultural que modelara el futuro de nuestra humanidad.
Nuestro pueblo judío sufrió a través de la historia grandes y dolorosos exilios, expulsiones, genocidios, persecuciones y discriminaciones, injustas acusaciones, conversiones forzadas y asimilaciones obligadas y nuestra gente resistió como pudo: luchando de frente, huyendo, escondiéndose, adaptándose, mimetizándose con el medio, nadando contra la corriente y a veces a favor de ella, el objetivo fue siempre sobrevivir como persona y como judío, aferrándose a uno de nuestros más sagrados principios: nuestro amor a la vida.
Esto trajo como consecuencia que hoy, alrededor del mundo, aparezcamos con diferentes apariencias, con diversos idiomas, con distintos colores de piel, con costumbres multifacéticas, incluso con aspectos muy difícil de identificarnos como tales, por esto hoy el judaísmo es multiétnico y pluralista pero compartiendo un origen y un gran destino en común.
Desde los albores de la civilización hemos sido como un impetuoso y arrollador río caudaloso que, arrancando desde las primeras vertientes de agua pura y cristalina en nuestra formación como nación, ha recorrido grandes distancias históricas.
Nos hemos detenido en numerosos embalses y represas y luego hemos continuado nuestra persistente marcha hacia nuestro gran destino final, para restablecernos y realizarnos definitivamente como pueblo en nuestro hogar nacional y así convivir armónicamente en el seno de las naciones del mundo, aportando de lo nuestro lo más valioso que tenemos y poniéndolo al servicio de toda la humanidad.
Nuestro caudaloso río viene viajando impetuoso y nada ni nadie lo puede frenar ni hacerle cambiar de rumbo, ni nuestros dirigentes más mediocres y de corta visión, ni nuestros enemigos más crueles y acérrimos, sus afluentes están colmados de todos aquellos que son y somos los auténticos propietarios de la tierra de Israel.
Somos los descendientes de las tribus perdidas, los anusim, los hijos de los judíos perdidos en todas las asimilaciones forzadas, persecuciones y genocidios a los que nos vimos expuestos, los gentiles que quieren subirse al tren y que desean sinceramente ser judíos y por supuesto a nosotros, los judíos oficiales y con papeles.
/> Son sus pasajeros los “anusim-“, “los forzados-“ en hebreo. Son los judíos que han sido forzados a abandonar el judaísmo en contra de su voluntad, y hacen todo lo que está en su poder para continuar practicando sus principios bajo la condición de coerción.
Se cree que unos sesenta millones de los habitantes de Latinoamérica son descendientes de esos primeros judíos secretos, de aquellos que llegaron buscando nuevos lugares para vivir en paz alrededor de su fe, son millones de personas que se vieron condenadas a no saber sus verdaderas raíces e identidad.
En España es imposible dar cifras sobre los anusim, porque continúan escondidos, pero las personas que se reclaman descendientes de judíos son varios miles. “En todas partes, en las 52 provincias españolas, hay judíos secretos, pero España sigue siendo un país muy antisemita y todavía no nos sentimos seguros-“.
Los Hijos de Menashé, cerca de un millón de personas, que viven actualmente en el noreste indio y son una de las diez tribus perdidas. Conocidos en Israel como los “Bené Menashé-“ (Hijos de Menashé), se trata de una tribu de entre 750.000 y 1,2 millones personas y que están asentadas en las regiones de Mizoram y Manipur, en el noreste indio, junto a la frontera con Myanmar (antigua Birmania). Sólo unos 6.000 ó 7.000 son por el momento judíos, ya que el resto se convirtió al cristianismo con la colonización británica de esa región.
Los judíos de Uganda. La Comunidad Abayudaya - (El pueblo de Iehudá), ubicada entre terrenos accidentados y los valles de Uganda Oriental vive una comunidad de 500 ugandeses negros que practican el judaísmo. Todo esto lo vienen realizando desde hace generaciones y sus sinagogas, generalmente hechas de chozas de barro, se hallan situadas en cuatro pueblos diferentes en las afueras de una ciudad llamada Mbale.
Los judíos-Lemba: Hay unos 40.000 Lemba sudafricanos que se consideran a sí mismos como judíos descendientes de los Falasha. Estos Lemba practican la circuncisión, guardan un día de descanso semanal y evitan comer carne de cerdo e hipopótamo, todo ello considerado por ellos como parte de su herencia cultural judía.
Un equipo de genetistas ha encontrado que un porcentaje anormal de hombres Lemba llevan en su cromosoma masculino un juego de sucesiones de ADN que es distintivo de los cohanim, los sacerdotes judíos considerados descendientes de Aaron. Su portavoz, Ahmadiel ben Iehuda, afirma que los 'nigro spirituals-', las baladas acerca de Sión y del río Jordán que cantaban los esclavos africanos en EEUU prueban sus raíces hebreas.
La tribu Telugu vive en el sur de Nigeria. En las primeras décadas del siglo XIX se convirtieron al cristianismo. En 1981 cincuenta familias de la tribu empezaron a estudiar judaísmo y hebreo, y se declararon descendientes de la tribu de Efraín. Se trata de unas 400 familias que viven en Nigeria. Según su tradición vinieron de Marruecos, y dicen descender de la tribu de Efraín.
La tribu Pashtun, con 40 millones de personas, habita en Pakistán y Afganistán. Son musulmanes, pero tienen costumbres similares a las de los judíos: descansan los sábados, prenden velas los viernes, usan una indumentaria parecida al talit, rezan en dirección a Jerusalén y no se cortan el pelo de los costados de la cabeza.
Cientos de familias en Colombia decidieron entregarse por completo al judaísmo sin tener lazos históricos con el mismo y menos de ascendencia, condiciones indispensables para ser llamado judío. Son personas comunes y corrientes que después de haber sido parte de otras religiones tienen como meta convertirse en judíos y vivir en Israel, la tierra prometida.
Mientras los judíos etíopes se adaptan lenta pero decididamente a la sociedad israelí no se puede abandonar a cerca de los 10.000 “Falash Mura-“ - cuyos ancestros judíos fueron obligados a convertirse al cristianismo desde finales del siglo XIX - que aún esperan la oportunidad para poder e emigrar a su tierra y reunirse con sus hermanos.
¿Tenemos el derecho y la autoridad moral de desviar de nuestro gran torrente a todos estos legítimos herederos de nuestra tierra? ¿Impedirles formar parte del gran reencuentro de las diásporas?
Todos nosotros tenemos el derecho y el deber de ser herederos de la tierra de Israel y de continuar viajando hasta el final de la historia, hacia la desembocadura de nuestro caudaloso río en el ancho y profundo Océano del Futuro

domingo, 10 de junio de 2012

El antisemitismo, ayer y hoy: antecedentes antiguos


El antisemitismo, ayer y hoy: antecedentes antiguos
Autor: Ofir Jacobson *

Ultimamente oímos más y más incidentes antisemitas en todo el mundo. Tras el asesinato en Toulouse (Marzo 2012), recordé dos situaciones que me resultaron muy significativas en ese sentido: la primera situación ocurrió hace varios años. En un viaje a la India, una chica católica de España me preguntó inocentemente: “Dime, ¿por qué es que a lo largo de la historia todos odian los judíos“? Traté de responder, pero sentí que no tenía una respuesta completa.
Una vez más, hace algunos meses, guiando a un grupo de América Latina en “Yad Vashem”, el Museo del Holocausto, un sacerdote católico me preguntó: “¿Qué pasa con los Protocolos?” Se refería, por supuesto, a los Protocolos de los Sabios de Sión y a la conspiración judía para dominar el mundo, a la cual me remito más adelante.
Fue entonces, que decidí que era hora de hacer algo, y me senté a escribir este ensayo. En primer lugar, para responderme a mí mismo esta pregunta inquietante acerca de la existencia del antisemitismo.
El antisemitismo y el odio a los judíos son fenómenos que nacieron hace más de dos mil años, y que constituyen factores que influenciaron en el desarrollo de la historia de Occidente en general y la del pueblo judío en particular.
Diversos comentarios y estudios han sido escritos sobre este fenómeno y sus diversas encarnaciones, aquí intento ensayar sobre el tema en forma breve, concisa pero exhaustiva, como se intenta desarrollar en las siguientes páginas.
Definición del término “antisemitismo”
La palabra “antisemitismo” es reconocida y difundida en todo el mundo. El significado literal de la palabra es `contra los semitas-` - los descendientes de Sem (uno de los hijos de Noé) - entre ellos, los judíos y los árabes. El término fue acuñado en 1879 por el periodista alemán Wilhelm Marr, un judío convertido al cristianismo, creador de un grupo antisemita. Para él, el término sólo describe el movimiento extenso anti-judío de Europa durante el siglo XIX.
A pesar de la definición literal, el significado práctico del concepto se limita exclusivamente a los judíos, por lo que este artículo se refiere únicamente a ese aspecto. Existen estudios que distinguen entre el “odio a Israel”, un fenómeno muy antiguo, y el término “antisemitismo”, el cual surgió en los tiempos modernos. Para mí, ambos términos son una encarnación de un mismo fenómeno y por lo tanto el término que voy a utilizar a lo largo del artículo es antisemitismo.
El odio al Antiguo Israel
Muchos creen que el antisemitismo es un producto del cristianismo, pero la verdad es que el fenómeno nació y se desarrolló incluso antes de la aparición de esta religión. Las primeras evidencias destacadas del odio contra los judíos, surgieron en Alejandría, la capital del Delta del Nilo y una de las ciudades más grandes, más vibrantes y cosmopolitas del mundo antiguo.
Antes de describir las primeras manifestaciones de antisemitismo, voy a describir sus bases: en primer lugar, me refiero a una época de un mundo pagano, donde todos los pueblos tenían sus respectivos ídolos, según cada cultura; y que a su vez existía un intercambio de dioses entre pueblos y religiones. Al mismo tiempo -por razones que van más allá de este artículo- surgió en el mundo una religión, inusual y “anormal” para aquellos tiempos: el judaísmo.
Era la única religión cuyo Dios no se podía ver. Aquel lugar donde en otras religiones estaban las imágenes de los dioses, estaba vacío - el Santo de los Santos. Según el mandamiento bíblico: “ No te hagas ningún ídolo, ni nada que guarde semejanza con lo que hay arriba en el cielo” (Éxodo, 20, 4).
Por diversas razones, los creyentes de la religión judía se apartaban de los practicantes del resto de las religiones. Para comenzar, por respetar las leyes del kosher (comida apta según la ley judía), ya no comían junto a aquellos no judíos.
Más importante aún, los judíos más religiosos afirmaban su verdad como la verdad absoluta y divina. Su Dios era el Dios de la verdad, el único Dios, mientras que los otros dioses eran un engaño, ídolos hechos por el hombre. Es el enfoque claramente monoteísta. Mucho se ha escrito recientemente sobre religiones monoteístas siendo menos tolerantes que las politeístas. En ese momento, el judaísmo era la única religión monoteísta; y el rótulo de “arrogantes”, tildado por las naciones vecinas, no contribuyó a la integración del pueblo judío en la cultura unificada que surgió en el período helenístico después de las conquistas de Alejandro Magno. Expresiones como “el Pueblo Elegido” es una clara manifestación del enfoque monoteísta.
Otro ejemplo, sería la creencia de la santidad del pueblo judío contra la impureza de las demás religiones. El “soreg”, por ejemplo, era una barrera de separación que rodeaba al complejo del templo marcando sus límites, e impedía a aquellos que no eran judíos, entrar al reino sagrado para que no lo impurifiquen. De acuerdo con una de las escrituras encontradas, en griego y latín, el castigo por violar esa ley, era la pena de muerte.
A todo esto, hay que añadir el hecho de que la religión judía no se limitaba sólo a las fronteras dentro de Israel. Existe evidencia de comunidades que estaban esparcidas por todo el imperio romano. Según la estimación más alta, una de cada diez personas en el imperio era judía o “medio judía” (“sabomennoi”en griego: aquellos que respetaban sólo algunas de las leyes de la religión judía). Durante este período, a diferencia del comportamiento familiar del judaísmo en nuestros días (o más de dos mil años, por lo menos desde la
supremacía política cristiana), la religión judía se comportó como una religión misionera. Se conocen varios casos en los que pueblos vecinos se convirtieron al judaísmo. Un ejemplo es el pueblo de Edom: de donde surgió el rey judío Herodes, de gran importancia tanto para la religión judía como para la cristiana por igual.
El odio de Israel en la antigüedad
Existen evidencias de antisemitismo desde la historia bíblica de los hijos de Israel en Egipto, el Libro de Ester y los actos de Antíoco IV Epífanes, que provocó la revuelta hasmonea. Aquí no desarrollamos estos hechos en detalle debido a la falta de información histórica sobre los agresores. Con el correr de los siglos, hubo incidentes de antisemitismo que dejaron evidencias más claras.
Manetón, que vivió en el siglo III aC, argumentó que los hicsos (grupo de origen semítico, que gobernó Egipto en el noreste) fueron los verdaderos padres de los judíos, negando la historia bíblica y la auto-identidad judía, con el fin de humillar al pueblo judío.
El orador griego Apión, que vivió en el siglo I dC en Alejandría, conocido por su odio a los judíos, afirmó en sus escritos (basados en los escritos de Manetón): los hijos de Israel son descendientes de personas leprosas, que dirigidas por el sacerdote rechazado Osarsef, se rebelaron contra el Faraón; y al vencerlo, se fue junto a los leprosos al desierto, donde finalmente Osarsef cambió su nombre por Moisés.
Apión creía que esa era la versión verdadera de la historia del Éxodo y es la base de los libelos contra los judíos, como se muestra a continuación.
El antisemitismo puede estar vinculado a la percepción de los antiguos griegos, quienes se consideraban (quizá con cierta justificación) superiores a otras naciones, a las cuales llamaban “bárbaros” (originalmente, quienes no hablaban griego). Una de las características de los bárbaros era el sacrificio humano e incluso el canibalismo, que ya habían desaparecido en la cultura griega. Todos estos hechos fueron atribuidos a la religión judía, según el historiador Demócrito: “los judíos son quienes idolatran una cabeza de burro hecha de oro, y cada siete años secuestran un extranjero (alguien no judío), y lo sacrifican.”
No está claro por qué Demócrito se refería a la cabeza del burro. Hay que tener en cuenta que en el complejo del templo no existía ni siquiera una imagen, y aquellos que no eran judíos no podían acercarse, ni mucho menos entrar al complejo (al Santo de los Santos, sólo puede el alto sacerdote entrar una vez al año). El hecho de que los no judíos nunca vieron al Dios judío puede explicar por qué los judíos fueron acusados falsamente de idolatrar objetos ridículos.
Demócrito describe el sacrificio humano, pero no el canibalismo. Apión, el siguiente en orden cronológico, va un paso más allá y se acerca ya a los libelos de sangre que nos son familiares desde la Edad Media. Él escribe que los judíos “cada año a una hora fija, eligen un extranjero griego, lo hacen engordar en el transcurso de un año para llevarlo luego a un bosque para sacrificarlo. Una ceremonia donde comen el interior del cuerpo y juran odiar a todos los griegos. Luego tiran el resto del cadáver a una fosa.”
La evidencia acerca de los escritos de Demócrito y Apión se extrae de los libros de los abogados defensores, Filón de Alejandría y Flavio Josefo. El cuarto libro de Josefo se llama “Contra Apión”, donde refuta las palabras del mismo.
El odio a los judíos, provocó tensión. Tensión que estalló en tres grandes rebeliones judías en contra del Imperio Romano:
- La Gran Revuelta donde finalmente se destruyó Jerusalén y el Templo Judío.
- La Rebelión de la Diáspora, que obligó a Trajano a detener la campaña de sus conquistas en el Imperio de Oriente contra los partos.
- La revuelta Bar Kojba considerada por muchos como el golpe más fuerte al pueblo judío hasta la llegada del Holocausto. Los resultados de esta revuelta fueron terribles para el pueblo de Israel, pero para los romanos también, sobre todo durante los éxitos iniciales de esta revuelta.
En cuanto a Adriano, el emperador romano, considerado por los judíos como el peor de los peores, y para los romanos el más noble, fue la gota que colmó el vaso. Adriano había decidido destruir y eliminar al judaísmo (importante recalcar en este punto -en el contexto de los desarrollos futuros- el judaísmo, no los judíos).
Desarrolló decretos con prohibiciones sobre la práctica del judaísmo: prohibió la circuncisión, prohibió el estudio de la Toráh (Biblia judía), cambió el nombre de Jerusalén por Aelia Capitolina (Aelia es uno de los nombres de su familia y Capitolina es el nombre de la colina donde estaba el trono de los dioses romanos) y el nombre de la región Provincia Yahudia por ¡Provincia Palestina! (1).

1. El nombre Palestina se basa en los filisteos, un pueblo de origen del mar Egeo que se asentó en las zonas costeras del sur de este de la Tierra de Israel. Tras una destacada asimilación, se extinguió después de la conquista de la zona por Babilonia en siglo VIII aC. Adriano estaba seguro de que al dar un nombre de un pueblo extinguido, no sólo la eliminación de la conexión judía con la tierra, pero evita una situación en la que otras personas se apropien de la tierra. No se imaginaba, que casi dos mil años más tarde vendrá un pueblo que va a utilizar ese mismo nombre -los palestinos, y, además, que los judíos no se darán por vencidos y no cortarán los lazos con su patria ancestral.
* Postgrado en Estudios de Israel (con tesis en Religiones Comparadas)
http://www.ofirjacobson.com/
ofirjac@gmail.com

domingo, 3 de junio de 2012

En qué mes nació el Mesías?


    En qué  mes nació el Mesías?
    Muchas  personas en el Cristianismo piensa  y tal vez  sostienen que el Mesías, llamado Cristo por  los griego y Romanos,  nació el día de  la  fiesta  pagana del Dios  sol, un 25 de diciembre pero lamentablemente  la  verdad es  otra para  su  información  si así  podría  decirse ya que  co0mo lo registra la  Biblia, la indiscutible  palabra de Yah, nos  informa  como fueron las cosas, así si UD tiene  un biblia en sus  manos  podría empezar a   buscar el evangelio de discípulo de Pablo llamado  Lucas, [Lucas no  fue uno de los 12 discípulos de Yahshua], en el capítulo 1 versos del 5 al 8 dice  así, “:5 Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías, de la clase de Abías; su mujer era de las hijas de Aarón, y se llamaba Elisabeth.
1:6 Ambos eran justos delante de Dios, y andaban irreprensibles en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor.
1:7 Pero no tenían hijo, porque Elisabeth era estéril, y ambos eran ya de edad avanzada.
1:8 Aconteció que ejerciendo Zacarías el sacerdocio delante de Dios según el orden de su clase,”. Aquí podemos observar que Zacarías era de  la orden de Abias, Pero que  era esta orden?, bueno si podemos ir al libro de Crónicas primer  libro, en el capítulo 24 del verso 1 al 19 dice  así. “24:1 También los hijos de Aarón fueron distribuidos en grupos. Los hijos de Aarón: Nadab, Abiú, Eleazar e Itamar.
24:2 Mas como Nadab y Abiú murieron antes que su padre, y no tuvieron hijos, Eleazar e Itamar ejercieron el sacerdocio.
24:3 Y David, con Sadoc de los hijos de Eleazar, y Ahimelec de los hijos de Itamar, los repartió por sus turnos en el ministerio.
24:4 Y de los hijos de Eleazar había más varones principales que de los hijos de Itamar; y los repartieron así: De los hijos de Eleazar, dieciséis cabezas de casas paternas; y de los hijos de Itamar, por sus casas paternas, ocho.
24:5 Los repartieron, pues, por suerte los unos con los otros; porque de los hijos de Eleazar y de los hijos de Itamar hubo príncipes del santuario, y príncipes de la casa de Dios.
24:6 Y el escriba Semaías hijo de Natanael, de los levitas, escribió sus nombres en presencia del rey y de los príncipes, y delante de Sadoc el sacerdote, de Ahimelec hijo de Abiatar y de los jefes de las casas paternas de los sacerdotes y levitas, designando por suerte una casa paterna para Eleazar, y otra para Itamar.
24:7 La primera suerte tocó a Joiarib, la segunda a Jedaías,
24:8 la tercera a Harim, la cuarta a Seorim,
24:9 la quinta a Malquías, la sexta a Mijamín,
24:10 la séptima a Cos, la octava a Abías,
24:11 la novena a Jesúa, la décima a Secanías,
24:12 la undécima a Eliasib, la duodécima a Jaquim,
24:13 la decimatercera a Hupa, la decimacuarta a Jesebeab,
24:14 la decimaquinta a Bilga, la decimasexta a Imer,
24:15 la decimaséptima a Hezir, la decimaoctava a Afses,
24:16 la decimanovena a Petaías, la vigésima a Hezequiel,
24:17 la vigesimaprimera a Jaquín, la vigesimasegunda a Gamul,
24:18 la vigesimatercera a Delaía, la vigesimacuarta a Maazías.
24:19 Estos fueron distribuidos para su ministerio, para que entrasen en la casa de Jehová, según les fue ordenado por Aarón su padre, de la manera que le había mandado Jehová el Dios de Israel.”. podemos observar entonces que  lo que  está  pasando allí es que  para ministrar en el templo de Salomón se necesitaban dos  sacerdotes y  habían turnos  pues de dos  en dos para  ministrar en el lugar santísimo, esa  suerte de Abias, en el  evangelio de Lucas vimos  como entonces   como le  toca  a  Zacarias, pero ahora  cual sería el mes  que  le  tocaba en crónicas a Abias y posteriormente a  Zacarías?, empecemos con  el primero del mes, que  no  es Enero como lo  conocemos  nosotros sino como lo concibió  el Eterno  Dios en la creación, pues el día empieza cuando  el sol se oculta y no a  la  media  noche, el  calendario  es  lunar, pero fue cambiado por  los romanos, por calendario solar  muchos siglos después de  nuestro  Mesías, tal vez  para desligarse más de  lo que significa Judío  sabiendo pues que la  biblia  fue  escrita por  judíos o mejor  dicho israelitas.
   Como  el Eterno  es un Dios  de orden, empezó según su calendario el  primer turno le  toco entonces a Joiarib, la segunda a Jedaías, que  sería desde marzo a  abril, llamado ese mes Abib  cuando le  toca según crónicas 24  le  toca a  Abias es en el mes de junio y  julio, llamado en la  biblia Tammuz es  cuando  Elizabeth   queda embarazada des[pues que zacarias  ministra en el templo y  tiene  la  visión del  ángel como lo dice Lucas en  el  capítulo 1  verso 11 al 13, “1:11 Y se le apareció un ángel del Señor puesto en pie a la derecha del altar del incienso.
1:12 Y se turbó Zacarías al verle, y le sobrecogió temor.
1:13 Pero el ángel le dijo: Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elisabeth te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Juan.”, a  partir de  allí el primer mes entonces del embarazo de Elizabeth seria entre  Julio y agosto, que  sería el mes de AB y cuando  pasan  6  meses como lo dice Lucas 1  verso 36. “Y he aquí tu parienta Elisabeth, ella también ha concebido hijo en su vejez; y este es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril”  María  queda  embarazada, a  partir de  allí podemos  contar lo meses, recordemos que el sexto mes  de Elizabeth es el mes  según la  biblia llamado Tebeth que corresponde al calendario actual de  noviembre  diciembre, como podemos  ver fue  en diciembre concebido nuestro mesías en el vientre de maría, y  saque Ud. la cuenta 9  meses después, cual sería ese mes?, septiembre, que  sería el mes según la biblia Tishri que  corresponde a septiembre  octubre y  es  allí donde se  celebra  una de las  fiestas del Eterno llamada  la  fiesta de  las trompetas o  zucot llamada  también la de  las cabañas.
   Ante  esta información basada únicamente en la  biblia Que  piensa UD?, seguirá celebrando la  navidad o natalicio de  nuestro salvador ese  25 de diciembre que es  una celebración  pagana  al hijo del Dios sol?, vea   muy bien qué es  lo que  le  han estado enseñando en su congregación, la verdad de  la  biblia, o las  tradiciones de  los  hombres?.

martes, 29 de mayo de 2012

El Tanaj (la Biblia) y sus traducciones


El Tanaj (la Biblia) y sus traducciones



La necesidad de traducir los textos hebreos sagrados es antiquísima. Desde el momento en que el pueblo judío fue dispersado se encontró con la triste realidad de que el hebreo pasó a ser la “lengua sagrada” mas no la lengua hablada. Surgió la necesidad de hacer accesible a todos la Divina Palabra. Aún los que saben hebreo, conocen la problemática de entender ciertos términos y palabras que pueden tener varios significados, cosa que dificulta la traducción y a la vez la hace más necesaria. Por diversos textos post bíblicos sabemos que ya a fines del Primer Templo (586 aC) y en el Exilio babilónico se traducían partes de los textos sagrados. Al retornar parte de los exiliados ya tenían frente a sí la Torá (el Pentateuco) en arameo, que era la lengua franca del Oriente Medio en aquella época. Ezra el Escriba ordenó leer ante el pueblo “mikrá vetargum” (la Torá y su traducción), ya que las masas no hablaban hebreo. Y del Talmud sabemos que en muchas comunidades se leía la Torá y su traducción y se volvía a leer para destacar la centralidad del idioma hebreo. En los Talmudim (Yerushalmi y Bavli) y también en la literatura midráshika aparecen nombres de libros sagrados traducidos a otros idiomas.
Eso fue un proceso normal, ya que el hebreo cada vez se hablaba menos y los judíos utilizaban el arameo y el griego. Luego en cada Diáspora asimilaban el idioma del lugar. Los rabinos y los estudiosos conocían el hebreo, pero la mayoría del pueblo no; una lengua que no se usa, desaparece. La consecuencia de ese proceso fue la traducción a lenguas vernáculas de los libros del Tanaj (la Biblia). Otro factor muy importante que obligó a los judíos a traducir la Biblia, fue el desarrollo del cristianismo.
Traducción puede ser interpretación
Los cristianos se consideraban “verus Israel” el verdadero Israel, y necesitaban la Biblia por razones teológicas: como ejemplo, la Vulgata católica traduce “alma” (Isaias 7:14) como “virgen”, cuando la interpretación hebrea de ese término es “doncella o moza”; con todas las derivaciones y consecuencias de esa traducción.
Y así resultó que hasta hoy en día tenemos traducciones de la Palabra de Dios judías y cristianas, ya que traducción puede ser también interpretación.
El Tanaj (siglas de o Torá-Neviim-Ktuvim) conocido en el mundo como la Biblia (el libro) está traducido a 2.311(dos mil trescientos once) idiomas y dialectos (según la Bible Society de Londres), siendo el libro más traducido del orbe.
Eso obliga a todos los traductores a tener gran cuidado con cada palabra y cada puntuación, porque para millones de seres humanos esas palabras están consideradas santas palabras y muchos llaman al Tanaj en esa forma: Kitvei Hakodesh en hebreo, Sagradas Escrituras en castellano, Holy Scriptures en ingles, Saintes Ecritures en francés, Heilige Schrift en alemán, etc.
Como ya escribí, la necesidad de traducir la Biblia viene de la antigüedad. Parece ser que al principio no se veía con buenos ojos el uso de traducciones, y muchas desaparecieron, aunque aquí y allí se las nombra en la literatura rabínica. Así leemos en el tratado de Kidushin del Talmud Bavli 49.1: “Todo el que traduce la Torá literalmente engaña e insulta“. De ahí el gran cuidado y temor de traducir. Como el dicho italiano: “Traduttore=Tradittore“ (el traductor traiciona). Pero es imposible no traducir, porque aleja la creación del público. Por eso se fueron traduciendo los Libros sagrados y hasta pasaron a ser canon. En la yeshivá (colegio rabínico) de Sura (Irak hoy en día) el Reish Galuta (el líder de los judíos) leía la Torá en público y el director de la yeshiva traducía al arameo. De la antigüedad nos han quedado dos traducciones aceptadas por los judíos: Tirgum Onkelos, que es una traducción al arameo, atribuida al converso Aquiles, y hoy en día aparece junto al texto de la Torá en las ediciones tradicionales.
La otra traducción judía Antigua es la Septuaguinta (la traducción de los setenta), hecha en Alejandría, Egipto, de acuerdo a la tradición, por órdenes del rey Tolomeo Filadelfo, que quería que en su biblioteca (la más grande de su época) estén todos los mejores libros de la humanidad y exigió a los judíos que traduzcan la Torá. En forma milagrosa setenta y dos sabios se pusieron de acuerdo y resulto ser una traducción sin errores ni diferencias. Parece ser que realmente los judíos alejandrinos ya no sabían hebreo y necesitaban a las Santas Escrituras en griego.
El resultado fue la Septuaguinta; una traducción bastante fiel al original, aunque hay unas diferencias con
el texto hebreo canonizado en el Sanhedrín de Yavne, a principios del siglo II.
Con la aparición del cristianismo y su desarrollo en el Imperio romano occidental, hubo necesidad cristiana de una traducción latina. El Papa Dámaso le pidió al monje Gerónimo, que residía en Belen, que traduzca al latín el Libro de los Libros. Lo hizo entre los años 390-405, con ayuda de rabinos que conocían bien el hebreo. Esta traducción pasó a ser la oficial de la Iglesia Católica hasta el día de hoy.
La Biblia se siguió traduciendo en tiempos del dominio árabe. En la Antigua Babilonia tradujo el Tanaj al árabe (en letras hebreas) Saadia Gaón en el año 790. También se hicieron otras traducciónes a este idioma.
Asimismo al idish (taitch jumesh)) se tradujeron partes de la Biblia con el pretexto en la Europa Oriental de la necesidad de las mujeres de poder conocer los textos sagrados, y muchos hombres lo leían a escondidas.
En la segunda mitad del siglo XIX el escritor Yoash tradujo al idish el Tanaj, una de las más hermosas y poéticas traducciones que conozco. Existen traducciones judías del Tanaj en persa judío, en guez etiope, etc. En los siglos XVIII-XIX, con el comienzo de la Haskalá (ilustración) hubo en el judaísmo alemán una gran corriente de traducir la Biblia y otros escritos judíos al aleman desde Mendelshon hasta Rosenzweig y Buber.
Muchas versiones en español
En los últimos decenios se publicó en inglés la Anchor Bible, una monumental traducción y comentarios, hechos por estudiosos, judíos, cristianos y otros, que se intitulan agnósticos; de muchos países, realmente una obra ecuménica.
En español existen muchas traducciones, algunas muy buenas, de origen judío y también cristiano. Una de las más conocidas es la Biblia de Alba o Biblia de Arragel. Es una Biblia ordenada al Rabino Moshé Aragel de Guadalajara por el Gran Maestre de la orden de Calatrava.
El Rabino trabajó bajo supervisión de monjes cristianos, que cuidaban que la traducción no contradiga las enseñanzas de la Iglesia. El traductor utilizó interpretaciones judías tradicionales de Maimónides, Ibn Ezra, David Kimji y otros; resulto ser, quizás la obra ecuménica mas importante de su época hasta hoy en día, fruto de verdadero trabajo intelectual de judíos y cristianos y fue publicada en el año 1430 (?).
Otras traducciones al castellano conocidas son la protestante Biblia Oso de Casiodoro de la Reyna y Cipriano de Valera; así como las Biblias católicas de Nacar Colunga y Bover Cantera. Hay muchas más, que quizás comentemos otra vez.
También existen traducciones judías al castellano. Parece ser, pero no hay seguridad, que ya en España había traducciones de partes de la Biblia al castellano, catalán y gallego.
Pero es recién después de la Expulsión en 1492 cuando aparecen impresas traducciones al “yudesmo” o “ladino”, el hermoso idioma romance de los exiliados. En Ferrara, Salónica y Constantinopla se imprimieron Biblias enteras o partes de ellas en ese idioma, pero en letras hebreas, muy especiales, que hoy llamamos “ktav Rashi”, una escritura neogótica hebrea, que fue adoptada por las primeras imprentas judías para el comentario de Rashi a la Torá, y luego fue adoptada por los sefaradim, imprentas como las de Soncino, Mizraji y Boiehayan hicieron una extraordinaria labor y traductores como Moljo, Kimji, Capsali y otros, acercaron al pueblo las sagradas y eternas Escrituras.
En el último siglo hemos tenido traducciones judías del Tanaj muy buenas y comprensibles. La mayoría son de origen argentino, aunque los traductores habían nacido en Europa, pero llegaron muy jóvenes a las orillas del Plata e hicieron una labor extraordinaria, al llevar al castellano el Libro de los Libros con ideas judías a un público que se aleja de sus Fuentes. Existe una traducción de Jabad y es de destacar la Torá (el Pentateuco) traducido por el Rabino Marcos Edery (de origen marroquí) con comentarios e interpretaciones basadas en su mayor parte en comentaristas de origen sefardí.
Como ven, queridos lectores la Biblia sigue viviendo a miles de años de ser publicada, la seguimos estudiando y comentando. Cada generación promueve sus interpretadores y traductores, ya que la traducción es también una interpretación. Y el Tanaj sigue estando con nosotros, como una antorcha que disipa la oscuridad. Todo podemos encontrar en las eternas palabras, como dijo el gran sabio: “da la vuelta, revuélvela (la Torá) porque todo está en ella”.
Festejamos en estos días la entrega de la Torá en el Monte Sinaí, en el desierto, en una tierra inhóspita que no es de nadie, ya que la palabra de Dios es para todos. Todos la leen, la estudian. ¿Acaso viven con ella?
*Congregación
“Taguel Aravá” Eilat
shm111@smile.net.il 

lunes, 28 de mayo de 2012

Los judíos de todo el mundo celebran Shavuot


Los judíos de todo el mundo celebran Shavuot

Los judíos de todo el mundo comienzan la celebración de Shavuot
Los judíos de todo el mundo celebran a partir de la caída del sol la festividad de Shavuot (Pentecostés), en la que recuerdan la entrega a Moisés de la Torá (el Pentateuco) en el monte Sinaí.
La jornada sabática de descanso de hoy se extenderá hasta la noche de mañana, cuando finalizará el Shavuot en Israel, mientras que en las comunidades judías del resto del mundo la festividad se prolongará un día más.
El domingo no funcionarán en Israel los transportes públicos, no se publicarán periódicos y cerrarán las escuelas, negocios, comercios y las oficinas públicas.
Los judíos consideran el Shavuot como el punto culminante de su consolidación como pueblo, el momento final de un proceso de "iluminación" y la expresión de un compromiso inalienable con Dios al aceptar sus leyes tras serles entregada la Torá (el Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio).
Los menos religiosos y los seculares aprovecharán el puente para viajar y hacer acampadas y excursiones, mientras que los ortodoxos y ultra ortodoxos llenarán las sinagogas para agradecer a dios que les
diese las tablas de la ley.
En muchas casas habrá esta noche una cena especial y no pocos seguirán la tradición de pasar la noche despiertos estudiando textos sagrados.
Shavuot (que literalmente significa en hebreo "semanas") tiene lugar siete semanas después de la Pascua y, junto con esta y con la fiesta de los Tabernáculos (en septiembre), es una de las tres en que los judíos conmemoran el Éxodo -la salida de los israelitas de Egipto hace más de 3.400 años- y en las que es tradicional peregrinar a Jerusalén, por lo que la ciudad se llenará estos días de visitantes.
También es costumbre, tanto para los más religiosos como para los menos, beber leche y consumir en estas fechas productos lácteos, especialmente queso, para recordar la promesa divina de una tierra rica en "leche y miel".
El Antiguo Testamento también asocia a Shavuot con la cosecha de trigo y frutas y con el momento en que se llevaban los primeros frutos al Sagrado Templo de Jerusalén como acción de gracias.
Miles de fieles acudirán entre hoy y mañana al Kotel o Muro Occidental (conocido como Muro de los Lamentos), único vestigio en pie de aquel Templo o, más exactamente, del muro que lo rodeaba. EFE

viernes, 18 de mayo de 2012

Una polémica que no finaliza¿Dónde está ubicado el Monte Sinaí?


Una polémica que no finaliza
¿Dónde está ubicado el Monte Sinaí?

No existe ninguna evidencia arqueológica ni ninguna evidencia textual antigua definitiva a favor de alguna de las presuntas ubicaciones del Monte Sinaí. Como tal, la ubicación precisa del Monte. Sinaí es sumamente discutida. Académicos discuten a favor de variadas ubicaciones del verdadero Monte Sinaí, siendo dos áreas, al noroeste de la Península de Sinaí, y al noroeste de Arabia Saudita, las ubicaciones alternativas más populares.
Ubicar la montaña en el noreste de Sinaí, está relacionado con las referencias al Monte Seir y a Edom en el noreste de Sinaí y suroeste de Israel asociados con el Monte Sinaí, y al tiempo de viaje desde la montaña a Kadesh Barnea, situada en el noreste de Sinaí.
Debates sobre la velocidad de viaje de los israelitas durante el peregrinaje en el desierto han complicado el asunto. El Monte Sinaí fue el sitio donde los israelitas acamparon mientras Moisés subió a la montaña para recibir los Diez Mandamientos de Dios. Eventualmente, toda la Ley de Moisés fue dada, formando un código de leyes detallado para la Nación de Israel. Interesantemente, muchos componentes del código de ley mosaica son semejantes a los de la Edad de Bronce Tardía encontrados en otras antiguas sociedades del Cercano Oriente, y marcadamente diferentes al estilo de códigos de ley y costumbres encontradas en la previa Edad de Bronce Media en la que encaja el periodo patriarcal y posterior Edad de Hierro, en la que encaja el período de la monarquía israelita.
En la esquina noroeste de Arabia Saudita, se asienta una montaña que perfectamente
encaja con la descripción bíblica del Monte Sinaí. Allí hay una montaña dentro de lo que una vez fuera el antiguo Midián que los sauditas llaman “Jebel al Lawz”, la montaña de La Ley (o la montaña de Las Tablas, sobre las cuales Los Diez Mandamientos fueron escritos). Los sauditas reconocen entusiastamente que “Jebel al Lawz” es definitivamente la ubicación del Monte Sinaí bíblico.
Además, la descripción física de la montaña y el área que la rodea es conforme a la descripción bíblica perfectamente. Esa montaña no volcánica tiene una cima ennegrecida. La montaña aparenta haber sido quemada con fuego por todo su cuarto más alto, lo cual perfectamente encaja en la descripción bíblica.
El área que rodea la montaña tiene bastantes llanuras niveladas para proveer espacio para acampar hasta dos millones de personas, un número de personas de acuerdo con la Biblia, el número potencial de residentes temporales fuera de Egipto.
Mas, la montaña en Arabia Saudita tiene artefactos arqueológicos conforme a las descripciones bíblicas; por ejemplo doce pilares de piedras impresionantemente grandes, obviamente hechas por el hombre.
La polémica sobre la auténtica ubicación del Monte no se dilucidará en el futuro visible, salvo que aparezcan hallazgos incontrastables que determinen la presencia del pueblo judío en el sitio mientras aguardaba que Moisés baje del Monte con las Tablas de la Ley.
Lo que está por encima de cualquier discusión e el enorme valor religioso, moral y tradicional de los Diez Mandamientos grabados en las Tablas y que sirven de guía a los creyentes de las religiones monoteístas hasta el día de hoy.

martes, 15 de mayo de 2012

Culto en Judá en la época del Rey DavidDescubrimiento de objetos litúrgicos


Culto en Judá en la época del Rey David
Descubrimiento de objetos litúrgicos

Anunciaron el descubrimiento de objetos que por primera vez, arrojan luz sobre cómo se organizaba el culto en Judá en la época del rey David. Durante las últimas excavaciones arqueológicas en Khirbet Qeiyafa, una ciudad fortificada en Judá junto al valle de Elah, el profesor Yosef Garfinkel y sus colegas descubrieron ricos conjuntos de cerámica, piedra, herramientas de metal y varios objetos de arte y culto. Esta ciudad incluye tres grandes habitaciones que servían como templos de culto, cuya arquitectura corresponde a la descripción bíblica del culto en la época del rey David.
Este descubrimiento es extraordinario, ya que es la primera vez que se descubren santuarios de la época de los primeros reyes bíblicos. Debido a que estos santuarios son anteriores a la construcción del templo de Salomón en Jerusalén por alrededor de 30 a 40 años, proporcionan la primera evidencia física de un culto practicado en la época del rey David, con implicaciones significativas para los campos de la arqueología, la historia, los estudios de religión y Biblia.
Situado a unos 30 km. al suroeste de Jerusalén en el valle de Elah, Khirbet Qeiyafa era una ciudad fronteriza del Reino de Judá, frente a la ciudad filistea de Gat. La ciudad fechada en diez mediciones radiométricas (14C), existió por un corto período de tiempo comprendido entre 1020 a 980 aEC, y fue destruida violentamente.
La tradición bíblica presenta al pueblo de Israel como el que realiza un culto diferente de todas las demás naciones del antiguo Cercano Oriente, por ser monoteísta y no-icónico (es decir, que prohíbe de figuras humanas o animales). Sin embargo, no está claro si estas prácticas se han ejercido, si durante la época de la
monarquía (Siglos VI-X antes de Cristo), o sólo más tarde, en las épocas persa y helenística.
La ausencia de imágenes de culto de los seres humanos o animales en los tres santuarios proporciona la evidencia de que los habitantes del lugar practicaban un culto diferente al de los cananeos o los filisteos.
Los hallazgos de Khirbet Qeiyafa también indican que un estilo arquitectónico elaborado se había desarrollado ya en la época del rey David. Este tipo de construcción es típica de las actividades reales, lo cual indica la formación del Estado, el establecimiento de una elite social y urbana en la región que existía en la época de los primeros reyes de Israel. Estos hallazgos fortalecen la historicidad de la tradición bíblica y su descripción arquitectónica del Palacio y el Templo de Salomón.
Según el profesor Garfinkel, quien encabeza el grupo de arqueólogos de la Universidad Hebrea de Jerusalén, “esta es la primera vez que los arqueólogos descubrieron una ciudad fortificada en Judá desde la época del rey David. Incluso en Jerusalén, no tenemos una ciudad fortificada clara de su período. Por lo tanto, varias sugerencias que niegan por completo la tradición bíblica sobre el rey David y que argumentan que él era una figura mitológica, o simplemente un líder de una tribu pequeña, se muestran ahora incorrectas”.
Garfinkel continuó: “Con los años, miles de huesos de animales fueron encontrados, incluyendo ovejas, cabras y ganado vacuno, pero no cerdos. Ahora hemos descubierto tres salas, con una parafernalia de objetos de culto, pero ni siquiera una figura humana o animal fue encontrada. Esto sugiere que la población de Khirbet Qeiyafa observaba las dos prohibiciones de la Biblia de no consumir carne de cerdo y de no grabar imágenes.”